La Reina de Inglaterra es la mayor propietaria de diamantes del mundo

Un par de veces al año, las grandes casas de subastas del mundo, Sotheby’s y Christie’s celebran grandes ventas de espectaculares joyas en las que diamantes espectaculares y únicos baten records en los precios a los que son adquiridos por magnates anónimos. La venta del diamante Oppenheimer Azul por 52 millones de euros hace unos días, es un ejemplo de ello cuando alcanzó un precio superior al previsto de 45 millones,

Como posible comprador sonó el chino Joseph Lau, de Hong-Kong, un multimillonario aficionado a coleccionar piedras preciosas. Sin mebargo, sea quien sea el propietario de la piedra azul, está lejos de igualar a la reina Isabel II de Inglaterra, la mayor propietaria de grandes diamantes del mundo.

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En 1907 el rey Eduardo VII (1841-1910), hijo de la reina Victoria, aceptó como uno de los regalos de cumpleaños el diamante Cullinan, el más grande del mundo, hallado en 1905 en las minas propiedad de Thomas Cullinan, cerca de Pretoria (Sudáfrica). El gobierno de la colonia africana lo adquirió por lo que hoy equivaldría a 195.000 euros (4.550 euros fueron para el descubridor) para regalárselo al rey y jefe del poder colonial. La piedra, de 3.106 quilates, era de tal envergadura, que fue enviada a Holanda a ser tallada. Se convirtió en nueve diamantes (el Cullinan I, II, III, IV…) repartidos por la corona de Estado (alta y rellena de terciopelo) y el cetro, símbolos del poderío (ex) colonial y de la Jefatura del Estado.

Muchas gracias, vino a decir el rey Eduardo VII, “será para mi disfrute y el de mis sucesores”. Y el goce continúa hasta hoy. Thomas Cullinan fue condecorado por haber vendido la piedra hallada en sus minas. La reina Isabel II luce desde 1952 los diamantes en la apertura del Parlamento. El miércoles pasado lo hizo de nuevo. Pero los nueve diamantes Cullinan no son los únicos de la colección. La diadema de Estado o de Jorge IV (1762-1830) es otra de las valiosas piezas del erario real, formada por 1.333 diamantes que adornan la cabeza de Isabel II en la mayoría de los retratos oficiales. Se hizo para un hombre aunque la han lucido más las mujeres que ellos. La reina lleva la diadema, dentro de la carroza, desde el palacio de Buckingham hasta el Parlamento. En Westminster le cambian la diadema por la corona antes de acceder al hemiciclo a leer el programa del Gobierno. Pasa de la diadema a la corona para el acto de mayor relevancia, en el interior, del calendario anual.

La diadema y la corona de Estado son las dos piezas más valiosas, pero no las únicas. El joyero de la familia real británica es como la cueva de Aladín. Diamantes de todos los colores, tamaños y formas. Collares, anillos, pendientes, pulseras, broches, coronas, tiaras y diademas para combinar para cada motivo y ocasión. Las piezas más valiosas están relacionadas con la época imperial, no únicamente el diamante Cullinan convertido en nueve piedras preciosas, sino la Corona Imperial de India o la Imperial de Jorge V.
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Entre el surtido cofre de la época imperial, que abarca siglo XVIII, XIX y hasta mitad del siglo XX, hay otras piezas que remiten a la historia milenaria de la monarquía británica. La Corona de San Eduardo, de 1661, es otro de los símbolos de la institución monárquica que Isabel II ha heredado. Oro viejo y piedras preciosas, más pequeñas que los pedruscos del siglo XIX o XX, pero con historia más larga que el diamante Cullinan o el Oppenheimer Azul que ha pasado de manos a manos de multimillonarios que lo mantienen escondido de la luz pública.

Vía: El Mundo

 

Nuevo récord: el diamante azul “Oppenheimer Blue” vendido por más de 50 millones de euros

El diamante azul ‘Oppenheimer Blue’, el mayor de su tipo subastado hasta la fecha, ha sido vendido en subasta por el precio récord de 56,837 millones de francos suizos (51,3 millones de euros), según ha informado la casa organizadora, Christie’s, en su página web.

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El diamante tenía un precio estimado de venta de entre 38 y 48 millones de francos, pero finalmente se ha disparado. Una portavoz de Christie’s, Alexandra Kindermann, ha confirmado a Reuters que se trata de “la joya más cara vendida nunca en una subasta”.

El diamante tenía un precio estimado de venta de entre 38 y 48 millones de francos, pero finalmente se ha disparado. Una portavoz de Christie’s, Alexandra Kindermann, ha confirmado a Reuters que se trata de “la joya más cara vendida nunca en una subasta”.

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La identidad del comprador no ha trascendido, como suele ocurrir en este tipo de transacciones. Se lleva una joya de 14,62 quilates que en su día poseyó el británico Philip Oppenheimer, antiguo responsable del Sindicato de Diamantes de Londres y fallecido en 1995.

Vía: Cinco Días

Sotheby’s vende el diamante rosa “Unique Pink” de 15 kilates por 31 millones de dólares

La casa de subastas Sotheby’s vendió el pasado martes 17 de mayo en Ginebra un diamante de rosa de 15,38  kilates por más de 31 millones de dólares, convirtiéndose en el diamante rosa más caro de la historia jamás vendido.

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Este diamante, con forma de pera, estaba montando en un sencillo anillo, y fue adquirido vía telefónica por un comprador asiático anónimo, según informó la casa de subastas .

“Es difícil imaginar un diamante que ilustre tan bien el término rosa brillante como esta excepcional piedra… el color es simplemente asombroso”, dijo David Bennett, presidente mundial de Sotheby’s International Jewellery.

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El valor de los diamantes rosa estriba en su rareza. Su presencia en la naturaleza es muy escasa, y no en vano, menos del 0,002% de los diamantes certificados por los institutos gemológicos son de color rosa.

 

 

 

Los diamantes, un símbolo de eternidad en los anillos

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Un anillo de compromiso significa en nuestra tradición occidental la intención de una pareja a casarse y representa la aceptación formal ante el futuro compromiso. El simbolismo de este anillo es la confianza y entrega de los enamorados ante esta unión. Lo más habitual hoy en día es que el anillo esté engarzado con un diamante ya que esta piedra es duradera, irrompible y es la que mejor puede definir el concepto de “eternidad”. Diamante viene del griego adamas, que significa invencible.

El anillo se lleva en el dedo anular de la mano izquierda, ya que según reza la historia, es por ese dedo por donde la vena amoris conecta directamente con el corazón.

La tradición del anillo de compromiso ha existido desde los primeros vestigios de nuestra civilización, aunque ha ido variando su forma (que no su significado). A lo largo de la historia han ido cambiando los objetos pero siempre ha existido alguno que significara compromiso para quien lo llevara.

Se dice que en la Prehistoria los hombres ataba a sus mujeres lazos de hierbas en las muñecas, los pies y la cintura para poder controlar sus espíritus.

Los antiguos egipcios entregaban anillos a sus mujeres. En Egipto se creía que había una arteria que comunicaba el dedo anular con el corazón, así que los enamorados llevaban este anillo como prueba de su amor. Los egipcios creían que mediante este anillo, el amor quedaba atado y no podía escapar a través de la punta de los dedos. Estos anillos estaban hechos de hueso, fibras de plantas, marfil o cuero.

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Anillo egipcio

En Roma, los novios entregaban un anillo de compromiso a sus futuros suegros, como parte del ritual de pedirle la mano de su hija. Eran argollas de hierro que significaban fuerza y permanencia. En el siglo II a.C., los romanos entregaban dos anillos, uno al padre de la novia, y otro con forma de llave a su prometida, que solía abrir candados que custodiaban objetos importantes de la familia. Era una prueba de confianza.

Fueron los romanos los que dieron nombre a esta vena que conectaba la mano con el corazón, la vena amoris o del amor.

En el siglo VIII ya en nuestra era, los judíos empezaron a entregar una especie de anillo de compromiso en sus ceremonias nupciales. Pertenecían a la sinagoga, y eran tan grandes que no podían ser llevados en ningún dedo.

Los cristianos empezaron en el siglo III a intercambiarse anillos de compromiso, aunque hubo que esperar hasta el siglo XIII para poder formalizar el rito, ya que el clero no los aceptab al considerarla una “tradición pagana”. A ellos les debemos que los anillos sean de oro, material noble que ensalzaba el matrimonio.

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Anillo de matrimonio bizantino

En la Inglaterra de Eduardo VI, en 1549, se decretó que el tercer dedo de la mano izquierda, excluyendo al pulgar, fuese el dedo anular oficial. En el Libro de Oración Común se designó la mano izquierda como la mano del matrimonio.

La Iglesia Romana también declaró esta mano como la del matrimonio en el Ritual Romano de Pablo V en 1615.

Sin embargo, la tradición del anillo de diamantes tiene mucho menos recorrido del que podamos imaginar. Es a partir del siglo XV que los anillos empezaron a ser engarzados con gemas, y cada una tenía un significado especial.

El primer anillo con diamante data de 1477, y fue dado a María de Borgoña por el archiduque Maximiliano de Austria.

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Anillo de María de Borgoña (lujosahistoria.blogspot.com)

Sin embargo, la venta de diamantes se disparó por el mundo occidental en el siglo XX. En 1947, France Gerety de la agencia N.W. Ayer & Son publicó el eslogan A diamond is forever (un diamante es para siempre) para la firma De Beers. Esta frase es reconocida como el mejor eslogan de todo el siglo XX.

Vía: ABC

 

El diamante más caro del mundo, regalo para una niña de 7 años

El pasado mes de noviembre, la casa de subastas Sotheby’s vendió en Ginebra el diamante Blue Moon (Luna azul), de 12,03 quilantes y profundo color azul, por 48.4 millones de dólares, lo que lo convirtió en el diamante más caro del mundo.

Se trata del mayor precio por quilate que ha alcanzado cualquier tipo de gema. La venta tuvo lugar en una subasta de Sotheby’s en Ginebra, y cuando el exitoso postor lo renombró Blue Moon of Josephine (Luna azul de Josephine) se descubrió que se trataba del nombre de la hija del comprador, que se confirmó que era Joseph Lau, propietario de la empresa Chinese Estates Holdings.
Lau ya posee cierto historial en la denominación de valiosos diamantes en honor a sus hijas: Josephine, de 7 años, y Zoe, de 13 años. En 2009, Lau compró un diamante azul de 7.03 quilates por 9.48 millones de dólares. Él lo nombró: Star of Josephine (Estrella de Josephine). En noviembre también compró un broche birmano de rubí y diamantes que pesaba 10.10 quilates por 8.43 millones de dólares, y lo nombró: The Zoe Red (El rojo de Zoe), así como un diamante azul de 9.75 quilates por 32.6 millones de dólares, y lo nombró: The Zoe Diamond (El diamante de Zoe).

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Lau es un prolífico coleccionista de arte y vino, y tiene una predilección por los gestos extravagantes. Él es el dueño de un retrato de Mao Zedong por Andy Warhol de 17.4 millones de dólares. También es el responsable de la construcción del complejo más alto de Hong Kong Según Forbes, Lau es la persona número 114 más rica del mundo, con un valor neto estimado de 9,800 millones de dólares.

El récord anterior del diamante más caro lo tenía el diamante Graff Pink de 24.78 quilates que fue vendido por Sotheby’s por 46.2 millones de dólares en 2010. En 2013, Sotheby’s subastó un diamante rosa llamado Pink Star por 83.2 millones de dólares, pero a la larga, el comprador incumplió en el pago. La piedra permanece en el inventario de la casa de subastas.

Más información:

CNNEXPANSION.COM

JOYERIATWINS.COM