Sotheby’s vende el “Sky Blue Diamond”, un gran diamante azul, por 16 millones de euros

El diamante azul vivo “The Sky Blue Diamond”, pieza clave de las ventas de Sotheby’s el miércoles por la noche en Ginebra, fue adjudicado por un poco más de 17 millones de dólares (15,9 millones de euros, comisión e impuestos incluidos) según la subastadora.

“El fabuloso Sky Blue Diamond fue vendido por 17,1 millones, 33,6% más con relación a los 12,8 millones de dólares en que fue vendido por Sotheby’s en 2012″, declaró a la AFP el director de la división internacional de joyas en Sotheby’s, David Bennett.

El precio de este diamante montado en un anillo Cartier se estimaba entre 15 y 25 millones de dólares.

En noviembre de 2015, Sotheby’s logró un récord mundial por un diamante azul, con la venta del “Blue Moon de Josephine”, de 12,03 quilates, por 48,5 millones de dólares.


Otro diamante azul, el Oppenheimer, tiene desde mayo pasado el récord para piedra tallada y joya (57,5 millones de dólares), pero el “Blue Moon de Josephine” sigue siendo el único diamante en la historia de las ventas en subasta, de todas las casas subastadoras y de todos los colores, en ser vendido en más de 4 millones de dólares por quilate. El diamante azul subastado era el último lote que cerraba las tradicionales ventas de joyas excepcionales organizadas en noviembre por Sotheby’s en Ginebra.


sky_blue_diamond Otro diamante de color azul profundo (deep blue), de 7,74 quilates, fue vendido el miércoles por la noche por 13,7 millones de dólares, récord para un diamante de ese tipo de azul, según Sotheby’s. Su precio estaba calculado entre 9 y 14 millones de dólares. Dos diamantes color rosa vivo también tuvieron gran éxito. Uno de 17,07 quilates y talla esmeralda fue adjudicado en 20,8 millones de dólares, cuando se estimaba entre 12 y 15 millones de dólares.

El otro, de forma de pera y de 13,20 quilates, se vendió en 16,2 millones de dólares. Este último era calculado entre 9 y 14 millones de dólares. Un tercer diamante rosado claro (fancy light) de 40,30 quilates fue vendido en 7,5 millones de dólares.

 

Vía: lainformacion.com

Más sobre la subasta Magnificent Jewels and Noble Jewels:  Sotheby’s :

“Safari Diamante”, una experiencia de lujo buscando diamantes en las aguas de Sudáfrica

Desde el pasado 1 de septiembre ya es posible disfrutar de uno de los safaris de lujo más caros y espectaculares que se ofrecen en el planeta. Se trata de un safari sin animales, pero plagado de diamantes. La experiencia la ofrece el hotel Edwardian Ellerman House, ubicado en el sur de África. Sus huéspedes tendrán la oportunidad de bucear en busca de diamantes, acompañados por expertos buzos.

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“Safari Diamante” es el nombre que recibe esta experiencia de lujo. Su precio es de 16.000 dólares por un único día de aventura. Aquellos afortunados que tengan la opción de disfrutar del safari podrán lanzarse al agua a bucear en busca de piedras preciosas, siempre acompañados por los expertos en la materia. No obstante, aquellos que no se sientan capaces de sumergirse en las aguas sudafricanas podrán disfrutar de la experiencia desde un barco de lujo.

La costa occidental de Sudáfrica es famosa porque en sus aguas se pueden encontrar gran parte de los diamantes que luego se utilizan para engarzar las joyas más presuntuosas del mundo. La corriente de Benguela es la responsable de estas altas concentraciones en piedras preciosas.

“Safari Diamante” es una de esas experiencias que jamás se olvidarán. Todo comienza con un viaje en jet privado hacia Port Nolloth. Una limusina recogerá a los aventureros, que disfrutarán de la jornada de búsqueda de minerales. Para finalizar la experiencia, ya en el hotel, Dom Perignon obsequiará a los asistentes con una cena gourmet regada con sus mejores champagnes.

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El precio de esta experiencia de lujo cubre todos los gastos, pero no los diamantes. Por lo tanto, si alguien quiere llevarse su “pesca” a casa tendrá que pagar el importe de la pieza para poder disfrutar de un diamante para toda la vida.

Vía: El Economista

Más información: Ellerman South Africa

 

¿Propondrías matrimonio con un diamante artificial?

Para un químico, los diamantes son un enrejado tridimensional cúbico de átomos de carbono. Para la mayoría de nosotros, son una piedra preciosa que representa el símbolo de estatus por excelencia. Pero, ¿por cuánto tiempo seguirán siéndolo?

En los años 50, el gigante estadounidense General Electric fue el primero en dar con la receta para sintetizar un diamante artificial.

El método “alta presión alta temperatura” (HPHT, por sus siglas en inglés) que desarrolló -que recrea las condiciones bajo las cuales los diamantes naturales se forman en las profundidades de la Tierra- se sigue usando hoy en día.

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Un yunque de acero gigante aplasta un cilindro de grafito del tamaño de un puño con una fuerza equivalente al peso de la Torre Eiffel puesta de cabeza. Al mismo tiempo, el cilindro está siendo horneado a una temperatura de hasta 2.000ºC. Estas condiciones consiguen que las capas de átomos de carbón del grafito se reorganicen en una formación de diamante.

El diamante es el material más duro del mundo y el HPHT sigue siendo la mejor manera de producir las millones de piedras diminutas conocidas como diamante de grano, que cuestan unos cuantos dólares y cuyo poder abrasivo las hace ideales para herramientas como limas y cabezas de perforadoras de petróleo.

Más transparencia en diamantes naturales

Pero esa tecnología tiene un inconveniente. Unas cantidades ínfimas de nitrógeno procedentes del aire se infiltran en los diamantes y cambian su color a un verde turbio poco atractivo.

Eso explica el entusiasmo por una nueva técnica para hacer diamantes: la deposición química de vapor (CVD). En vez de presionar el grafito, produce una lámina de diamante, usando algún gas que contenga carbono, como el metano. Aunque se demora más -semanas en cambio de minutos-, los cristales son más puros y claros, y pueden ser hechos del tamaño y dimensiones necesarios. El CVD abrió las puertas a un nuevo mundo de aplicaciones, lo que está propulsando un rápido crecimiento en la industria.

No quema

En el enorme y nuevo centro de investigaciones de Element 6, en las afueras de Oxford, Inglaterra, Steven Coe abre su maletín para mostrar una gama sorpresivamente amplia de objetos, muchos de los cuales ni siquiera parecen diamantes.

Hay algo que se ve y parece como un disco de metacrilato o plexiglás.

Diamante para láserFoto: ELEMENT 6
 

Es una ventana circular, de 12cm de diámetro, para los láseres de alta potencia. El diamante es casi completamente transparente en el rango de infrarrojo, así que la ventana no distorsiona el rayo del láser, explica Coe. Y, debido a que el diamante es el mejor conductor térmico a temperatura ambiente de todos los sólidos conocidos, la ventana no se recalienta. Pero un objeto de cristal de este tamaño en este momento cuesta 100.000 dólares

Esa propiedad térmica también posibilita otra inesperada aplicación en el campo de la electrónica. Con las tarjetas de circuitos y los chips tendiendo a ser cada día más diminutos, surgió el problema del recalentamiento. Element 6 está vendiendo grandes cantidades de disipadores de diamante: el sistema de circuitos pasa sobre un pedazo de diamante que absorbe el calor. El oro cubierto de esa lámina de diamante provee un contacto eléctrico que no se deteriora, presente en muchos de los dispositivos modernos.

Otro objeto impactante es la cuchilla de un bisturí, tan afilada que Coe advierte que la sangre empezará a brotar antes de que uno sienta que lo ha tocado.

Luego saca de su maletín un objeto pequeño con forma de cúpula. “Es un domo de diamante para parlantes”, dice, y explica: “El diamante es el material más rígido y por eso ofrece la mejor posible reproducción de sonido de alta frecuencia”.

“Las minas de diamantes no son eternas”

Pero hay un producto que Element 6 absolutamente no hace: piedras preciosas.Los mal pensados pensarían que es porque su padre comercial De Beers se lo tiene prohibido, ya que sus minas siguen supliendo cerca de un tercio de la demanda mundial por diamantes naturales.

Efectivamente, según el asesor en diamantes y periodista Chaim Even Zohar en Tel Aviv, uno de los principales centros del comercio de diamantes, Element 6 es dueña de las patentes de tecnologías que podrían usarse para producir las codiciadas piedras preciosas con tonos azules y verdes, pero no las produce.

En opinión del experto, sólo está posponiendo lo ineludible: “Estamos en el umbral de lo que yo describiría como la capacidad de producción masiva. Y las minas de diamantes no son eternas”.

En este momento, explica, los fabricantes de diamantes pueden ganar más dinero vendiendo sus productos en forma de ventanas para láseres o limas.

Pero a medida que la capacidad de producción aumenta y el suministro de diamantes de las minas se estanca, él cree que será inevitable que los diamantes sintéticos llenen la brecha en el mercado de las piedras preciosas.

Con fallas

Ya es posible conseguir piedras preciosas hechas por el hombre y, conversando con la BBC, Zohar anticipa que atraerán a una generación más joven de compradores que perciben que la minería perjudica a la Tierra y provoca conflictos.

Y ahora son tan similares a los diamantes naturales que se han vendido fraudulentamente como si fueran verdaderos en transacciones de millones de dólares, un escándalo que Zohar sacó a la luz en 2012.

Esos diamantes artificiales incluso tienen pequeñas fallas en su cristalina estructura, imitando los que se encuentran en las piedras naturales.

Todavía es posible, con equipos sofisticados, distinguirlos y De Beers ha estado usando esos aparatos para eliminar el riesgo de fraude.

No obstante, Zohar piensa que es probable que las piedras sintéticas ya sean comunes entre las más pequeñas que se usan en joyas mixtas, en las que el costo de chequear no vale la pena.

Como dos chicas lindas

Diamante sin cortar.

La pregunta es si a los clientes realmente les importa. De Beers espera que sí.

“Mi trabajo es vender maravillas naturales extraordinariamente raras, preciosas y valiosas”, le dice a la BBC el director de marketing de la firma, Stephen Lussier. “Y eso es lo que los consumidores quieren comprar”, asegura.

Su argumento es que las piedras naturales son como las bellas artes: la gente no sólo compra un objeto hermoso sino también su exclusiva historia.

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Pero Zohar señala que químicamente no hay ninguna diferencia entre los dos productos.

“Compárelo con dos chicas lindas: una se concebió de forma natural y la otra por inseminación artificial, pero son igual de bonitas”.

Además, aunque las obras de arte originales son muy codiciadas como símbolos de estatus, también hay un mercado masivo para las copias idénticas.

Así que aquí está la verdadera pregunta: ¿cuánto piensa usted que se debe pagar más para proponer matrimonio por una piedra que se formó durante millones de años en vez de una hecha la semana pasada?

Vía: BBC Mundo

 

La Reina de Inglaterra es la mayor propietaria de diamantes del mundo

Un par de veces al año, las grandes casas de subastas del mundo, Sotheby’s y Christie’s celebran grandes ventas de espectaculares joyas en las que diamantes espectaculares y únicos baten records en los precios a los que son adquiridos por magnates anónimos. La venta del diamante Oppenheimer Azul por 52 millones de euros hace unos días, es un ejemplo de ello cuando alcanzó un precio superior al previsto de 45 millones,

Como posible comprador sonó el chino Joseph Lau, de Hong-Kong, un multimillonario aficionado a coleccionar piedras preciosas. Sin mebargo, sea quien sea el propietario de la piedra azul, está lejos de igualar a la reina Isabel II de Inglaterra, la mayor propietaria de grandes diamantes del mundo.

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En 1907 el rey Eduardo VII (1841-1910), hijo de la reina Victoria, aceptó como uno de los regalos de cumpleaños el diamante Cullinan, el más grande del mundo, hallado en 1905 en las minas propiedad de Thomas Cullinan, cerca de Pretoria (Sudáfrica). El gobierno de la colonia africana lo adquirió por lo que hoy equivaldría a 195.000 euros (4.550 euros fueron para el descubridor) para regalárselo al rey y jefe del poder colonial. La piedra, de 3.106 quilates, era de tal envergadura, que fue enviada a Holanda a ser tallada. Se convirtió en nueve diamantes (el Cullinan I, II, III, IV…) repartidos por la corona de Estado (alta y rellena de terciopelo) y el cetro, símbolos del poderío (ex) colonial y de la Jefatura del Estado.

Muchas gracias, vino a decir el rey Eduardo VII, “será para mi disfrute y el de mis sucesores”. Y el goce continúa hasta hoy. Thomas Cullinan fue condecorado por haber vendido la piedra hallada en sus minas. La reina Isabel II luce desde 1952 los diamantes en la apertura del Parlamento. El miércoles pasado lo hizo de nuevo. Pero los nueve diamantes Cullinan no son los únicos de la colección. La diadema de Estado o de Jorge IV (1762-1830) es otra de las valiosas piezas del erario real, formada por 1.333 diamantes que adornan la cabeza de Isabel II en la mayoría de los retratos oficiales. Se hizo para un hombre aunque la han lucido más las mujeres que ellos. La reina lleva la diadema, dentro de la carroza, desde el palacio de Buckingham hasta el Parlamento. En Westminster le cambian la diadema por la corona antes de acceder al hemiciclo a leer el programa del Gobierno. Pasa de la diadema a la corona para el acto de mayor relevancia, en el interior, del calendario anual.

La diadema y la corona de Estado son las dos piezas más valiosas, pero no las únicas. El joyero de la familia real británica es como la cueva de Aladín. Diamantes de todos los colores, tamaños y formas. Collares, anillos, pendientes, pulseras, broches, coronas, tiaras y diademas para combinar para cada motivo y ocasión. Las piezas más valiosas están relacionadas con la época imperial, no únicamente el diamante Cullinan convertido en nueve piedras preciosas, sino la Corona Imperial de India o la Imperial de Jorge V.
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Entre el surtido cofre de la época imperial, que abarca siglo XVIII, XIX y hasta mitad del siglo XX, hay otras piezas que remiten a la historia milenaria de la monarquía británica. La Corona de San Eduardo, de 1661, es otro de los símbolos de la institución monárquica que Isabel II ha heredado. Oro viejo y piedras preciosas, más pequeñas que los pedruscos del siglo XIX o XX, pero con historia más larga que el diamante Cullinan o el Oppenheimer Azul que ha pasado de manos a manos de multimillonarios que lo mantienen escondido de la luz pública.

Vía: El Mundo

 

Nuevo récord: el diamante azul “Oppenheimer Blue” vendido por más de 50 millones de euros

El diamante azul ‘Oppenheimer Blue’, el mayor de su tipo subastado hasta la fecha, ha sido vendido en subasta por el precio récord de 56,837 millones de francos suizos (51,3 millones de euros), según ha informado la casa organizadora, Christie’s, en su página web.

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El diamante tenía un precio estimado de venta de entre 38 y 48 millones de francos, pero finalmente se ha disparado. Una portavoz de Christie’s, Alexandra Kindermann, ha confirmado a Reuters que se trata de “la joya más cara vendida nunca en una subasta”.

El diamante tenía un precio estimado de venta de entre 38 y 48 millones de francos, pero finalmente se ha disparado. Una portavoz de Christie’s, Alexandra Kindermann, ha confirmado a Reuters que se trata de “la joya más cara vendida nunca en una subasta”.

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La identidad del comprador no ha trascendido, como suele ocurrir en este tipo de transacciones. Se lleva una joya de 14,62 quilates que en su día poseyó el británico Philip Oppenheimer, antiguo responsable del Sindicato de Diamantes de Londres y fallecido en 1995.

Vía: Cinco Días